En Melanie Klein School sabemos que aprender no solo sucede entre libros y exámenes: también ocurre cuando los chicos ponen el corazón al servicio de los demás. Por eso, el servicio social en grado décimo es mucho más que un requisito académico: es una experiencia que despierta la empatía, la solidaridad y el deseo de dejar huella.
Nuestros estudiantes se han convertido en pequeños grandes maestros, compartiendo tiempo, alegría y conocimiento con los niños de la I.E. Antonio Nariño sede Diamante, en Mosquera, y también con los más pequeños de nuestra propia comunidad Kids y Juniors. Cada visita está llena de juegos, canciones y aprendizajes, especialmente en inglés, que hacen que los niños los esperen con una sonrisa de oreja a oreja.
Pero la transformación va en doble vía. Mientras enseñan, nuestros chicos descubren que cada gesto de servicio, por sencillo que parezca, puede cambiar la vida de alguien más. Así, se fortalecen valores como el respeto, la responsabilidad y la empatía, que se convierten en herramientas para la vida.
El proyecto, liderado por el profesor Andrés Romero y acompañado de todo un equipo de docentes y directivos, ha sido cuidadosamente planeado. Gracias a este trabajo conjunto, los estudiantes de décimo llegan preparados para guiar actividades que no solo entretienen, sino que también construyen aprendizajes significativos.
Y lo más emocionante: muchos de nuestros chicos han encontrado en esta experiencia una inspiración para su futuro. Algunos sueñan con dedicarse a la educación infantil, otros con proyectos sociales para comunidades vulnerables o incluso con iniciativas de bienestar animal. Lo cierto es que todos coinciden en lo mismo: servir les ha permitido descubrir la fuerza que tienen para transformar su entorno.
En Melanie Klein School creemos que cuando se sirve con amor, lo que florece es comunidad. Y nuestros estudiantes de décimo ya están dejando esa semilla de cambio allí donde van.